Quien se acuerda de esto: “vivir en armonía significa amar demasiado y mantener un balance de las cosas”
Amar demasiado? Si, puesto que en cuando amamos todos buscamos los mismos intereses. Todos ponemos nuestro granito de arena para convivir mejor… es muy difícil! Es tanto lo que se tiene que pensar, es tanto lo que tenemos que sacrificar como por ejemplo el “orgullo”, ese orgullo que solo permite guerra y que no entiende de dar, porque eso significa perder. El YO vine primero o YO te doy más de aquello!! O ¿tú que me has dado después de lo que te dí? Significa dar su brazo a torcer y nadie quiere asumir las consecuencias y es mejor torcerse el brazo uno mismo. Las consecuencias serian el mantener esa armonía y quien quiere perder el tiempo en tal condición. Que amor ni que ocho cuartos “tú no eres mejor que yo”… es más fácil.
Si dejáramos esta carrera inútil nos diéramos cuenta que la meta no esta en llegar sino en mantenerse allí donde todo puede ser posible. Si por un momento vemos que la línea final es amar a tu prójimo como a ti mismo… y todas esas palabras que se han guardado y se le han dado las tonalidades convenientes porque al entenderlo nos perdemos en su significado y es mucha la responsabilidad de “amar a tu prójimo como a ti mismo”. En toda esa oración las tres últimas palabras encierran todo, toda la mencionada responsabilidad.
¿Cómo te amas a ti mismo? ¿Cómo es que te ves a ti mismo? Cuando tengamos esta respuesta ya no será tan difícil la armonía y las otras frases que encierran en el mismo contenido de una manera menos sublime se borrarían de nuestro argot mental… como por ejemplo “el derecho ajeno es la paz” o “no le hagas al otro lo que no te gusta que te hagan a ti” porque no tendríamos ni que pensarlo, tan pronto asumamos estas palabras…
Cada día si practicaras esto “amar como a nosotros mismos” veremos más claro nuestro interior y dejarías de correr para caminar y respirar…
Lo demás llega por añadidura.
Foto de junkpile


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